26 nov. 2009

La gran muralla v2.0

Ayer me sorprendí bastante con un enlace de reddit que me pasaron. Entrando en la foto se ve, a la izquierda, los resultados de la búsqueda de imágenes "Tiananmen square protests" en Google.com. A la derecha, en Google.cn (china). No puede ser verdad.


Pero es cierto. Voy a www.google.cn. Tecleo "tiananmen square protest", y google me mira con esta cara:



Como no sé chino, entro en los primeros resultados para "ver los dibujos". Zhidau Baidu, al parecer, es la Wikipedia local.Y su artículo sobre Tiananmen (en inglés) es una auténtica perla: "Tian’ anmen Square has now completed its renovation after eight months’ hard work to welcome the 50th anniversary of the People’s Republic in 1999".


Controles: www.google.com y www.google.es



             
En imágenes, el resultado es idéntico al de reddit. Algo falla.

Ya, pero seguro que no pueden desinformar a todo un país. Mentira. Una amiga tuvo la oportunidad de visitar la ECNU, con un programa de su Universidad, y los chinos de veinte años no sabían nada del tema. O fingían no saber. Viven felices, en otro mundo, detrás de su Escudo Dorado.








25 nov. 2009

Prácticas clínicas (II)


Ahí estaba, vagando por el área quirúrgica, huérfana de médico. Al principio no es que me importara demasiado, entretenida como un niño con la caja de un juguete. Pero dar vueltas llega a aburrir. "En fin, a ver si encuentro a alguien y me enquisto a la espera de tiempos mejores".


-Eh, tú, ven aquí- la enfermera del vestuario, corroboro al girarme. A su lado, una médico con fonendo.
-¿Eres de tercero?- pregunta, y responde sin esperar respuesta- Conmigo.
-Vale- respondo, y la siguo. -¿A dónde estamos yendo?
-Urológica- responde lacónica la anestesista.
-Ah.- Pocas especialidades podían despertar tanto entusiasmo en un novato.
Llegamos al quirófano, mascarilla al canto. “Supongo que la parte dura irá hacia arriba”.
-Hmm una cosa. ¿Cómo hago para que no se me empañen las gafas?
-La parte dura hacia arriba, y la ajustas.
-Está ajustada.
-No creo-  y me clava los dedos a los lados de la nariz.- ¿Ves? ¿A que ahora no se te empañan?
-Ah, pues no. “La verdad es que sí, pero tranquila, ya lo hago yo”.

Entramos y habla con el anestesista que hay ahí. –Mira, esto es una estudiante. No sé muy bien para qué sirve, pero me sigue. Aquí te la dejo. “Eeeeeeeooooooo, puedo oír lo que decís”. El nuevo anestesista me hace un gesto con la cabeza, un gesto que quiere decir "sé que existes, ponte a mirar y no molestes”.
Así que me pongo de puntillas, a espiar por encima de los cirujanos. Al parecer, están metiendo tubos por tubos e hinchando un globito. Ajam. Miro a mi alrededor, utilizo mi sensor de hostilidad del ambiente, y me abstengo de preguntar. No quiero que nadie me lance nada.

Pasa un buen rato. “No sabía que en los quirófanos hiciera tanto calor”. “La mascarilla agobia un poco”. Otro rato. “Anda, parece que suena un pitido”. Lo curioso es que nadie se inmuta. Me pongo a mirar la máquina del anestesista, a ver si es de eso. No. Sigue igual que antes. “Ah, pues será normal". "Oye, espera ¿Y mi visión lateral? No, venga. Cerebro, no seas malo. Reperfúndete. Que me da vergüenza salir”. Afortunadamente mi parte racional entra en acción. "Bueno, bueno, Emt, ¿así que te da vergüenza salir pero no te la da caerte encima del campo quirúrgico?" Ante esa lógica aplastante, me alejo del campo.

-Voy a salir un momentín.
Cuatro pasos, y dejo de ver. Me pongo en cuclillas, con la cabeza entre las rodillas, y las enfermeras se alteran- ¡Se cae! -¡No toques el campo!- El anestesista levanta la cabeza del papel que estaba mirando, curioso. Y los cirujanos, a lo suyo. Metiendo tubos por tubos.

Levanto una mano, pidiendo silencio.

-Ya voy- digo mientras me pongo de pie despacito. Salgo algo inestable del quirófano, aprovechando que mi presión intraocular no supera (demasiado) a la de perfusión de las arterias retinianas.

“Qué situación tan parasimpática, joder”.  Dejo de ver otra vez mientras me quito la mascarilla. Me tumbo en el suelo, con los pies en el armario en el que tienen los suministros. Entrecruzo los dedos y empiezo a juguetear con los pulgares, la viva imagen de la despreocupación. Al poco, me levanto con la boca seca y sudando. “Viva el rebote simpático”.

Decido darme un paseo hasta una sala con comida que vi antes, para tomarme un vaso de agua antes de volver al quirófano. Abro la puerta, y me encuentro de frente con otro médico desconocido.
- No te conozco, ¿eres una estudiante?- me dice. Le respondo con un asentimiento.
-¿Te has desmayado? Estás muy pálida- pregunta amablemente.
-Técnicamente no –respondo- Venía a beber agua.
-Ah cógete también un par de galletas de esas de chocolate. Son del Dr. Ese. Creo que te da clase.
-Ah, sí. Empezó la semana pasada- y cojo tres. “Esto por los PowerPoints que nos has leído en clase, muajajaja”.
-¿Con quién estás ahora en prácticas?
-No sé cómo se llama, estaba en Urológica.
-Bueno, pues mañana te vienes conmigo. ¿Vas a volver a entrar hoy?
-Sí, desde luego. Y vuelvo a mi quirófano mucho más alegre.

20 nov. 2009

Prácticas clínicas (I)

Llega un punto en la vida de todo estudiante de Medicina en el que se da cuenta de que va a ser médico. Esto suele ocurrir en tercero, cuando comienza una entidad denominada prácticas clínicas. En ese momento, el estudiante hace varias cosas:

  • Comprarse una bata nueva. De repente se da cuenta de que la suya huele a formol y tiene los puños amarillos, aunque la haya lavado (cosa que los que vivimos solos hacemos… alguna vez). Ah, y restos de barro y sangre de pega, de la vez que la usó para disfrazarse en carnaval. Sin olvidar las marcas de bolígrafo y de sangre de carnero (sí, sí, ese compañero tan hábil en inmunología no tenía nada mejor que hacer).
  • Comprarse un fonendo (si no se lo han regalado padres, abuelos, amigos... es muy socorrido).

El caso es que el estudiante llega al hospital a las ocho de la mañana con su bata refulgente (doblada en la mochila) y su fonendo nuevo (al menos sabe lo suficiente como para no metérselo del revés en las orejas), un boli y una libretita en la que tienen que firmarle las prácticas. Sus primeras prácticas son de “Fundamentos de Cirugía”, cortesía de Anestesia (curioso). Se siente atemorizado e importante en una proporción 1:1, más o menos. Al ver a sus compañeros, se tranquiliza un poco, y comienza a hablar con ellos.

Las ocho y media. Han dejado de hablar, y siguen esperando que vengan a recogerlos. Nueve. Una mujer no identificada les dice a dónde tienen que ir. Vaya, le ha tocado cambiar de edificio y separarse de sus compañeros. Nueve y diez. Llega al punto de reunión. Sigue esperando. Diez menos cuarto. Ya no se siente importante en absoluto. A las diez pueden ocurrir tres cosas, dependiendo del carácter del estudiante:

  • Que se quede esperando hasta la una menos cuarto, cuando decidirá marcharse porque  a la una tiene clase.
  • Que se largue a casa a dormir, amargado y rumiando contra los subnormales que le educan.
  • Que decida liarse la manta a la cabeza y entrar en el área quirúrgica por las bravas.

Tercera opción. Una estudiante camina decidida hacia el área quirúrgica.  Al llegar a la entrada, algo la detiene. Tal vez el enorme cartel en el que pone “ÁREA QUIRÚRGICA, NO PASAR”, o la sensación de que está entrando en territorio desconocido. “A la mierda”, y extiende la mano para empujar la puerta.




La puerta se abre sin que llegue a tocarla. “Vaya, tengo poderes”, piensa, antes de ver a la figura azul que la mira sorprendida.
-Hmm, hola, soy estudiante de tercero de Medicina, vengo por las prác…
-Ya, bueno, pues entras por esa puerta de ahí, coges un pijama azul –mirada analítica- la talla M, y te lo pones.
-Vale, gra… -la puerta se cierra.
“Qué simpático". Entra por la puerta, coge el pijama, y ve que dentro hay gente. “Menos mal. En Roma, como los romanos”. Y la enfermera que está cambiándose en los vestuarios se plantea si es gilipollas porque imita todos y cada uno de sus movimientos.
-¿Tú eres estudiante, verdad?- aunque casi no es una pregunta.
-Hm sí. De tercero- “¿Tanto se me nota?”
-Bien, pues pregunta por el Dr. Tal, Tal o Cual.
-Ah, es que no están en mi horario.
-Bueno, pues entonces vaga por ahí hasta que encuentres a alguien.

Y eso hace, vagar por ahí, esperando no molestar a nadie.



Continuará…