31 mar. 2010

Pobrecito niño

El otro día, cometí un error, un error muy grave: ver los deportes en el telediario.

Primera noticia: ese portugués, guapito, que no sé como se llama pero sé que va a cobrar en un año más que yo en mi vida, revela el secreto de su juego: una funda protectora para los dientes. Le da más seguridad, al pobre. Es que si se le rompe un diente, vaya tela. Mutilado para toda la vida, porque al precio que están los implantes... 

Mi opinión sobre la relevancia de la noticia ha quedado bastante clara. Pero eso no fue lo que me molestó. Al fin y al cabo, puede que le interese a alguien. Lo realmente desagradable vino luego, cuando apareció un iluminado hablando de la relación entre la protección dental y la seguridad en el juego, como si hubiera hecho cientos de estudios y fuera una eminencia en el tema. El problema es que la impresión que me dio fue que, con la misma autoridad, yo puedo decir que cualquier hombre que se ponga una de éstas va a ser el nuevo Zidane.

Un poco de seriedad, por el amor de dios.


20 mar. 2010

Habitaciones de hospital

Tiene 89 años y ojos de niño asustado. Está en una cama de hospital, solo en su habitación y por su ventana se ve un trocito de cielo.

-¿Cómo se encuentra?- pregunto, aunque ya lo sé. Tiene los labios azules y las manos agarradas a la barandilla para ayudarse a respirar. Intenta responderme, pero no le llega el aliento. Cuarenta ventilaciones por minuto.

He ido a verle para hacerle la historia clínica, pero me parece cruel obligarle a hablar.  Me quedo sentada un rato a su lado, observando su habitación mientras hago tiempo hasta que acaben mis compañeros. No hay nada personal (lleva puesto un pijama del hospital), ni huellas de familiares (ni una revista, ni un periódico). Sólo él, su respiración (cada vez más irregular) y su mirada (cada vez más desesperada). Al levantarme para ir a buscar a mi tutor, extiende débilmente la mano y le caen lagrimones por las mejillas. Se la cojo y le aseguro que voy a volver en un momento. Mi tutor le echa una ojeada y le dice a una enfermera que avise al médico que lo lleva.

Antes de salir definitivamente de la habitación, le sonrío. Pero creo que no se da cuenta. Está demasiado concentrado intentando respirar.

-Ayer, cuando le pregunté si tenía algún problema en que vinieran alumnos, estaba mucho mejor- me dice mi tutor. -Pero -añade tras un pequeño titubeo- creo que se va a morir.
-Todos lo haremos -respondo con aplomo. Pero en realidad estoy recordando su miedo, su soledad, y pensando: debería haberme quedado.

15 mar. 2010

¿Por qué las batas de quirófano son verdes?


Porque el rojo sobre el verde (o azul verdoso) parece negro, y es mucho más agradable ver a un carnicerito vestido con una bata verde manchada de negro que al mismo con bata blanca y salpicaduras rojas.

Todo sea por la estética.

9 mar. 2010

Prácticas clínicas (IV)

Hospital, 0830, 09/03/2010. Red Leader, con voz cascada y oliendo a tabaco, da una charla de seguridad a sus estudiantes, que miran embelesados el sello con una cabeza de león que tiene en el cuarto dedo de la mano izquierda.

-Los pacientes son como animales. Sí, no me miréis con esa cara. Exactamente igual que los perros. Huelen el miedo. Si estáis nerviosos, lo notarán. Si os tiembla el pulso, lo notarán. Si os ponéis el fonendo del revés, se darán cuenta, y si tenéis suerte, pensarán: "ya me ha tocado el R1 de los cojones". Otros serán más perspicaces, verán vuestra identificación de estudiantes, y harán exactamente como los perros: jugar con el que tiene miedo. Así que os voy a dar un consejo: el fonendo se coloca con los cuernecillos en la dirección del CAE. Para transportarlo, los cirujanos y los perdonavidas se lo colocan en el cuello, y la gente normal lo lleva en el bolsillo de la bata. Auscultaos entre vosotros como os expliqué ayer mientras voy a por las historias clínicas.

Cuando Red Leader salió de la sala, mis compañeros y yo intercambiamos sonrisas nerviosas, con un significado claro: es bastante seco, pero no parece mal paisano. No nos equivocábamos. Incluso nos tenía reservada una sorpresa:
-Atención, tropa. He hablado con un compañero para que nos deje un rato a un paciente interesante que tiene. Seguidme.

Y recorrimos pasillos, conectores, ascensores y más pasillos hasta llegar a un fondo de saco con una puerta a la derecha y otra a la izquierda. En la pared, dos carteles escuetos, aunque descriptivos: Unidad de desintoxicación y Unidad de trastornos alimentarios.

Puerta de la izquierda, desintoxicación. En el pasillo, un hombre de unos 60 años, bajito y gordo nos saluda con la mano.
-¡Hola! Soy el cobaya- Entra en su habitación, y se tira encima de la cama.
Red Leader comienza la entrevista clínica:
-Bueno, Cobaya, dígame. ¿Por qué está aquí?
-Ah, es que soy alcohólico. Yo antes me drogaba, sabe. Pero me desintoxiqué con metadona, bueno, no terminé y volví a caer, pero se me acabó el dinero y me pasé al alcohol. Después descubrí que me ponía malo tomándolo, pero también no tomándolo, y vine aquí.
-Entiendo. ¿Qué quiere decir con que se ponía malo?
-Pues eso, que vomitaba como con mocos por la mañana, y me temblaban las manos. Y claro, no se me pasaba hasta que iba al bar y me tomaba un par de cervezas o tres mientras abrían el Alimerka.
Yo en ese momento ya estaba cargando la cara de póker. Joder.
-¿Y veía cosas, no sé, como animales?
-¿Alucinaciones? No, no, nunca. Bueno, sí, es que a los 18 tuve el verano del LSD y claro, lo normal. Pero nunca por beber.
¿¡¡El verano del LSD!!?
-Y decía que intentó dejarlo.
-Sí, pero me ponía malísimo, hasta que mi psiquiatra me dio Valium. Pero perdí la  caja.
¿Perder o vender?, he ahí la cuestión.
La entrevista continúa, mientras Red Leader la guía habilmente para encontrar datos relevantes. Al parecer el Cobaya había probado cocaína y hachís antes que heroína, y comenzó a fumar realmente pronto. Nada realmente destacable salvo por la hepatitis C, hasta llegar a genitourinario:
-¿Y tiene problemas de erección?- pregunta Red Leader en tono neutro.
El Cobaya le da una palmada en el brazo -Pues no, la verdad, supongo que es lo normal a los 50, que no siempre responde, pero es algo que nos pasa a todos, ¿no?
¿50 años? Eso son 10 menos de lo que le había echado.
Red Leader sonríe, comprensivo.
¡Qué hábil es! Parece sincero, pero algo en el fondo de sus ojos me dice que está conteniéndose para no decirle que él tiene unas erecciones feroces.


-Bueno, ahora voy a exporarle. Y empieza por la cabeza. Al llegar a la boca, nos gira y dice:
-Debéis tener en cuenta que algunos procedimientos son molestos para el paciente. Este que voy a hacer en concreto, a mí me parece de una crueldad extrema. Abra la boca.
El Cobaya la abre, y le dan arcadas cuando Red Leader le mete el depresor hasta la campañilla.
-Como podéis ver, tiene el reflejo un poco débil. A mí me hacen eso y llega el vómito hasta la pared- comenta impasible y sigue explorando.
-Bueno, ahora vamos a practicar la percusión. Tú misma- dice señalándome- dime cómo es el hígado.
¿Yo? Bueno, vale. A ver si me sale bien eso de los golpecitos. Tup, tup. Sonido claro pulmonar. Top, top. Mate. Bueno, creo que ya he llegado al hígado por arriba. Top, top. Top, top. Top, top. Top, top. Es normal que tenga hepatomegalia, supongo. Top, top. Top, top. Top, top. ¿Hasta tan abajo? Top, top. ¿No me habré equivocado? Top, top. Tap, tap. Sonido timpánico. Vaya hígado. Si estoy en línea con el ombligo. ¿Seguro que no me he equivocado?
-Muy bien, muy bien, Emtochka. Bueno, sigamos.

Y termina la práctica. La sopresa que nos tenía preparada, además de los miles de kilos de hígado del Cobaya, es que mañana vamos a estar solos ante el peligro. Espero que sean abuelitos adorables y no politoxicómanos con problemas de erección. Dan más confianza.



5 mar. 2010

Relleno I

Estaba estudiando y he hecho una pausa para descansar un poco (las pausas son tan importantes como el propio estudio, por eso ocupan más del 50% del tiempo). Me he entretenido mirando a través de qué búsquedas llega la gente al blog. Hay algunas curiosas:
  • Limpieza de sangre de la esposa.
  • Mi padre tiene mucha prisa.
  • Morir por miedo al dentista.
  • Enfermera cambiándose en el vestuario.
La última deja bastante claro que "the internet is for porn"...

En fin, prometo que en breves habrá una entrada de verdad. Mientras tanto, algo muy siniestro: