13 jul. 2010

Crema para el sol

Un protector solar es una sustancia que se aplica sobre la piel, y puede absorber o reflejar y dispersar parte de la radiación ultravioleta del sol.

Radiación ultravioleta
¿Qué es?
Es una radiación electromagnética con longitud de onda comprendida entre los 10 y los 400 nm. Se llama así porque este rango de longitudes de onda (que no son visibles) es adyacente a lo que los humanos vemos como violeta.

Pueden diferenciarse varios subtipos según la longitud de onda.

Tomado de Wikipedia

El sol emite UVA, UVB y UVC aunque, por suerte para nosotros, la capa de ozono bloquea la mayoría de estas radiaciones (y a su vez, la radiación ultravioleta es la responsable de la formación del ozono).


La mayor parte de la radiación UV que llega a la superficie es UVA y, en menor medida, UVB

¿Cuáles son sus efectos sobre el cuerpo humano?
La radiación UV inicia la síntesis de vitamina D en la piel a partir de un derivado del colesterol. El calcitriol, la forma hormonalmente activa de la vitamina D participa en la regulación del equilibrio fosfocálcico. Y sobre esto habrá una entrada en breves: ¡He vuelto!

Silbernagl S, Despopoulus A. Fisiología, texto y atlas. 
7ª Ed. Panamericana; 2009. p.295


Aunque este efecto sea positivo y la luz ultravioleta tenga aplicaciones médicas (tratamiento de enfermedades de la piel como la psoriasis, o en casos graves de ictericia neonatal) no hay que olvidar que una exposición excesiva tiene sus riesgos. 

El primer efecto negativo sobre la piel es el eritema solar (la manera pedante de llamar a las quemaduras). Aparece enrojecimiento y, si la exposición es suficiente, ampollas. Afortunadamente, se producen dos cambios adaptativos en respuesta a la agresión: modificaciones en el color de la piel (bronceado) y engrosamiento de las capas superficiales. Es frecuente la aparición de lunares, léntigo y otras lesiones benignas. Una sobreexposición crónica puede desembocar en cáncer de piel: la radiación UV es carcinogénica.

Los principales responsables del daño directo sobre el ADN son los UVB, pero los UVA (sí, sí, eso que le da a la gente un atractivo color naranja... encima pagando) no son inofensivos. Es cierto que sus efectos biológicos son poco conocidos, pero pueden aparecer reacciones de fotosensibilidad si el paciente está en contacto con ciertas sustancias (ver tabla). Además, algunos autores asocian la dificultad para bloquear la radiación UVA mediante cremas solares con la aparente inefectividad de las mismas a la hora de reducir el riesgo de melanoma.


A la vista de los datos (aunque sin entrar en los efectos sobre los ojos y el sistema inmune) parece bastante razonable utilizar un protector solar.


Protectores solares
¿Cómo funcionan?
Podemos distinguir dos tipos de protectores solares: físicos y químicos. Los físicos (contienen óxido de zinc o dióxido de titano) también se llaman bloqueantes, porque reflejan y dispersan la radiación UV, impidiendo que alcance la piel. 

Los químicos suelen llamarse absorbentes y sus componentes (generalmente derivados del benzeno) suelen absorber mejor la radiación UVB que la UVA. 

¿Cómo se evalúa su eficacia?
El parámetro elegido es el factor de protección solar (SPF). Se define como la razón entre la mínima radiación UV necesaria para que aparezca eritema tras la aplicación de una cantidad estándar de crema, entre la necesaria para que aparezca sin crema (el valor del SPF del grosor de la capa de crema). Para simplificar: con un SPF de 15 no aparece quemadura hasta que la exposición haya sido 15 veces mayor que sin él. Cabe destacar que la cantidad de radiación recibida no depende sólo del tiempo de exposición, sino que también del momento del día. 

Como ya he comentado previamente, la radiación UVA no produce eritema, por lo que su eficacia es difícil de medir.

¿Qué se debe usar?

La OMS recomienda protectores solares que protejan tanto contra UVA como contra UVB con un SPF mayor o igual a 15. Y sentido común. No hace falta estar en la playa vuelta y vuelta a las dos de la tarde para ponerse moreno.