Paloma
Tienen la desgraciada costumbre de apoyarse en el alféizar de mi ventana y arrullar. Llega un punto en el su canto reproductor deja de molestar (al fin y al cabo hay seres humanos que muestran de manera más molesta su estado de celo), pero su presencia conllevaba desventajas más... desagradables, que además hay que limpiar.
Así que hace un tiempo empecé mi guerra con las palomas. Al principio, en un alarde de humanidad, usé gases lacrimógenos para espantarlas:
Gas lacrimógeno
Pero, en un claro desafío, parecían sentirse atraídas por el color y el movimiento. Y entonces, vi la noticia: construcciones anti-mendigos en París (por cierto, el eufemismo SDF -sans domicile fixe= sin domicilio fijo- para mendigo es "delicioso"). Así que, entusiasmada, adapté la idea:
Munición letal
Esto es el EMPALAPALOMAS
Emtochka Enterprises: low tech, low cost.
