Todo el mundo tiene manías raras. Yo colecciono prospectos de medicamentos. Prospectos que me he leído. Y algunos son hasta divertidos. Cito textualmente:
En caso de ingestión masiva accidental se recomienda realizar un lavado gástrico, administrar desferroxamina e instaurar un tratamiento sintomático.
Hasta aquí todo normal. Pero mirad la caja abierta:
¡Son viales de 12 ml! Por pura curiosidad, unos cálculos: a partir de una dosis de 20mg/kg de hierro pueden aparecer efectos gastrointestinales, con más de 60mg/kg la toxicidad es sistémica y a más de 200mg/kg es letal. Vale, cada vial tiene 37,5 mg de hierro. Genial. Metiendo mi peso en la ecuación, me sale que tendría que tomarme algo más de 34 viales para empezar a encontrarme mal. La caja tiene 30. Conclusión: la ingestión puede ser masiva, pero no accidental.
Además, los botecitos vienen a prueba de niños:
Sinceramente, creo que los críos se aburrirían antes de haberse bebido los suficientes (y no es que el sabor sea especialmente atrayente).
Aunque, ahora que lo pienso, hay una persona que sí corre peligro de intoxicarse con este medicamento: el hombre que le dijo a su médico de cabecera que no le mandara más Efferalgan, porque las pastillas eran demasiado grandes y no podía tragárselas.






