El anestesista simpático que me había adoptado al final de esta entrada resultó ser El amo de la locorregional, así que me pasé el resto de las prácticas en cirugía plástica (que, por cierto, ya está en la lista de "especialidades que nunca haría"). De ahí he salido con las ideas muy claras: los que pasan por quirófano por puro gusto son... erhm... unos inconscientes. Así, en frío y sin disculpas.
Obviamente, en un hospital de las SS esto no pasa. Pero también se hacen mamas, y se arreglan los cachos de piel y grasa colgantes que quedan como resultado de la cirugía bariátrica.
Y no es que el pasar por plástica después de la cirugía de la obesidad mórbida sea algo banal: tras reducciones de estómago, de intestino delgado o mixtas, el paciente pierde peso rápidamente, y la piel no es capaz de contraerse lo suficiente, así que quedan pliegues de piel y grasa en los que los microorganismos encuentran un buen lugar para vivir.
Ligeramente más mono que los pacientes después de la
cirugía bariátrica.
Pero si algo me dejó tocada, fueron las mamas. Estas son el motivo por el que estoy aquí, dudando de las capacidades mentales de las mujeres de silicona.
En las operaciones reconstructivas post-mastectomía, antes de colocar el implante hay que estar cierto tiempo con un expansor bajo el pectoral mayor para hacer hueco para la prótesis. Este expansor es básicamente una bolsita que se va llenando de líquido en sucesivas consultas.
Cuando el cirujano plástico estima oportuno, se programa una intervención en la que, con anestesia general o paravertebral (qué miedo da la pleura), se retira el expansor y se introduce la prótesis en el espacio que ha dejado. En ocasiones puede ser necesario reducir la otra mama, para que quede de un tamaño similar. En el caso que vi, se redujo ¡800 gramos! La reducción consiste en "recortar" lo que sobra, e implantar la areola con el pezón en el medio de lo que queda. Da bastante grima.
Las operaciones de mama de cirugía estética suelen ser menos cruentas, pues el implante es subglandular (por encima del pectoral), aunque en ocasiones puede hacerse como he descrito para las reconstructivas.
Esquema de la mama. En el corte sagital, después de la masa muscular
van las costillas.
Por supuesto, no estoy en contra de que una mujer decida recuperar un pecho que le han extirpado. Probablemente yo también lo haría. Lo que no me cabe en la cabeza es que alguien sano y normalmente constituído pueda exponerse a esto. Tal vez sea porque nunca han visto cómo es y no pueden evaluar correctamente la relación riesgo beneficio.