21 abr. 2011

De la ofensa

Estaba respondiendo a un comentario en otro blog, y la respuesta me ha quedado tamaño entrada. Aquí lo dejo:

De la ofensa

La ofensa es una técnica milenaria que ha adquirido una nueva dimensión desde la aparición de internet. En sus orígenes, cuando alguien ofendía se exponía a las consecuencias (duelo -con riesgo de muerte-, humillación o simplemente unas buenas hostias). El siglo XX fue una revolución para la ofensa: el duelo perdió su popularidad, por lo que el riesgo mortal disminuyó y, desde los años noventa, el ofensor encontró un método para evitar que le dejaran la cara hecha un mapa: the world wide web
Esta guía para lograr una buena ofensa se centra en la versión más moderna de la misma, a la que mi generación se ha visto expuesta casi desde la cuna. Es, asimismo, la más sofisticada: intuitivamente, todo el mundo sabe que la mejor forma de responder a un “me cago en tu puta madre, hijo de puta” dicho en frío y a la cara, es con una buena patada en los cojones. El hecho de que la sociedad no lo considere aceptable y la reacción visceral haya ido derivándose a otras formas más delicadas de expresión oral que no incluyen (en principio) contacto físico, es una respuesta que se aprende durante la infancia. Esta respuesta se ve potenciada cuando la posibilidad de partirle los dientes al ofensor no es posible, como en el caso de internet. 
El paso más importante para conseguir una buena técnica es ser ofendido. Navegue con la sensibilidad a flor de piel. Convierta cada palabra que lea en una afrenta a su honor. Así encontrará justificación para su ofensa, y es posible que hasta se gane simpatías. No hay nada mejor que ofender con un gran grupo respaldándole... ese protagonismo, ese sentimiento de importancia... ah, indescriptible.
Una vez lo haya conseguido, responda. Puede hacerlo de dos formas: enfrentándose directamente, al mismo nivel que usted considera que tiene su objetivo, o con superioridad. Atacar desde un nivel inferior (escribiendo en mayúsculas e insultando abiertamente, con faltas de ortografía) queda reservado para los trolls de la peor calaña, y usted está por encima de eso. Si ataca desde el mismo nivel y su supuesto ofensor es razonable, aún queda esperanza de que la conversación resulte en algo productivo y civilizado. Usted no quiere eso. Usted quiere vengarse, lavar su honor. Por lo tanto, es mejor que recurra al tono de superioridad. 
Aunque resulte obvio, comience dejando claro que usted es superior, poseedor de la verdad absoluta (porque lo es, cojones). Continúe despreciando abiertamente a su interlocutor, pero prestando atención a las palabras: la superioridad no se muestra sólo con conocimientos, sino que también con calidad moral. Tienda siempre una mano, intentando sacar del pozo de oscuridad en el que vive a ese pobre desgraciado hacia el que dirige su ira. Sin embargo, recuerde que su superioridad depende de que él continúe siendo inferior: formule sus consejos de tal manera que sea improbable que el otro los siga. El espacio en la cima es limitado. Nunca comparta los conocimientos de los que alardea.
Sin desviarse de estos consejos, puede conseguir un comentario tan largo como desee. Cuando considere que ya ha conseguido su objetivo, despídase amablemente. El efecto será fantástico, permitiéndole volver a demostrar su superioridad y protegiéndole contra réplicas sarcásticas. Puede elegir cualquiera de estas fórmulas: “paz y amor”, “un abrazo”, “un cordial saludo”, “que le vaya bonito”, “te deseo lo mejor” o “sin acritud”. 

6 dic. 2010

República bananera

Vamos a hacer un poco de memoria histórica. Todos sabemos que en las repúblicas bananeras los problemas vienen de poner parches encima de parches hasta que el neumático no da para más y estalla. 



El 29 de junio de 1990 se crea AENA (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea), sustituyendo al Organismo autónomo de Aeropuertos Nacionales(1).


La diferencia entre estas dos entidades es que AENA es un Ente Público empresarial (EP) y el OAAN era un Organismo Autónomo (OA): ambos son organismos públicos (entidades dependientes de la Administración) pero los OA están regidos por el derecho administrativo y los EP por el privado(2). Esto quiere decir que los EP pueden realizar actividades análogas a las de una empresa sin trabas. 


El primer (y por el momento, único) convenio entre los Controladores (ATC) y AENA salió en el BOE el 4 de marzo de 1999, y tenía vigencia hasta hasta el 31 de diciembre de 2004(3). Si nadie demandaba, se asumía su prórroga por 12 meses naturales (y así sucesivamente). En el se establecía un límite de 1200 horas de trabajo al año (con características especiales -más horas- por falta de de personal hasta 2003).


Desde que se extinguió el convenio se ha ido tirando con acuerdos, pactos, concesiones, huelgas y tirones de orejas varios(4), pero sin llegar a nada nuevo (AENA y USCA -sindicato de controladores-, han mantenido un total de sesenta y cinco reuniones sin llegar a un convenio colectivo(5)). Según indica este BOE(5)... (¡oh, tragedia, oh, calamidad!) uno de esos pactos extraestatuarios vencía el 1 de abril de este año.


El Real Decreto-Ley del 5 de febrero de 2010 (5) está (teóricamente) motivado porque AENA (sic) "tanto en lo relativo a su organización, poder de dirección y jornadas de trabajo, como en lo referente a los costes de navegación aérea que genera, tiene serias dificultades para cumplir los reglamentos comunitarios(6) del «Cielo Único Europeo.»"(7). Y lo que marcan como especialmente preocupante para la supervivencia de AENA es (textualmente):
la traslación del conjunto de las facultades inherentes al poder de dirección de la empresa a sus controladores que ha tenido lugar en virtud de los derechos reconocidos a éstos en el I convenio colectivo profesional suscrito en 1999. De este modo, son los propios controladores al servicio de AENA, y no dicha Entidad, quienes deciden extremos esenciales para su funcionamiento que merman decisivamente su capacidad operativa y organizativa como responsable de la prestación de los servicios de navegación aérea, tales como la determinación de la configuración operativa de los aeródromos y de sus instalaciones y servicios técnicos, o la fijación del personal necesario para la prestación de los servicios, con la facultad inherente de organización de sus turnos de trabajo, horarios y descansos. 
Existen otros elementos del convenio colectivo que también ponen en peligro la continuidad en la prestación del servicio, tales como, esencialmente, la posibilidad de obtener una licencia especial retribuida al cumplir los cincuenta y dos años. Esta licencia permite al trabajador dejar de trabajar cobrando el salario ordinario fijo y aunque ello perturbe gravemente la continuidad y sostenibilidad del servicio.

Entre este decreto y uno posterior se plantean una serie de medidas de austeridad: la implantación de servicios de información de vuelo de aeródromo en los que tengan tan poco volumen de tráfico que no haga falta controlador y la modificación temporal de las condiciones laborales de los controladores. Entre estos cambios se cuentan la eliminación de la posibilidad de obtención de licencia especial retribuida durante los próximos tres años, la autorización al proveedor de servicios para determinar la configuración operativa, turnos e instalaciones necesarias y la imposición a los controladores de una jornada máxima equivalente la media realizada durante 2009 (incluyendo descansos y guardias localizadas): 1680 horas, con un máximo de 80 horas extra al año(8)

Finalmente, el decreto del 3 de diciembre de 2010 (10) especifica qué clase de horas no cuentan para este límite: 
En el cómputo de este límite anual de actividad aeronáutica no se tendrán en cuenta otras actividades laborales de carácter no aeronáutico, tales como imaginarias y periodos de formación no computables como actividad aeronáutica, permisos sindicales, licencias y ausencias por incapacidad laboral. Estas actividades, al no afectar a los límites de seguridad aeronáutica, se tomarán en consideración exclusivamente a afectos laborales de conformidad con lo establecido en la disposición adicional única del Real Decreto 1001/2010.
Además, se modifica el artículo 4.4 de la ley de Seguridad Aérea(11 -antiguo-) de forma que en determinadas circunstancias los controladores aéreos quedan sometidos a la autoridad del Ministerio de Defensa.


Ese mismo día, la mayoría de los controladores se ausentan del trabajo alegando baja por enfermedad, y unos cuantos (no sé el número exacto), se reúnen en un hotel de Madrid. Se paraliza por completo el espacio aéreo español.

El día 4, con todo el tráfico aéreo paralizado en España, el gobierno declara el estado de alarma y autoriza al Ministerio de Defensa (y el Ejército del Aire) a tomar las medidas oportunas (12, 13,14)


(4) Mi puto cerebro. Si alguien tiene ganas de buscarlo, se agradece la aportación. Bueno, que las retribuciones no autorizadas han ido subiendo es cierto, se puede ver en (5). Donde también dice textualmente: En concreto, obedecen a la obligación de abonar como horas «de ampliación laboral», cuyo valor es de 2,65 veces el de la hora ordinaria, un montante de horas que, si bien forma parte de su jornada habitual, están formalmente configuradas como de libre aceptación por los controladores en una serie de pactos extraestatutarios suscritos por AENA con ellos, horas que ni han sido incorporadas al convenio colectivo, ni han sido autorizadas con arreglo a lo previsto en las leyes de presupuestos generales del Estado de cada año. 


DISCLAIMER: mis conocimientos sobre el tema se reducen a una tarde leyendo el BOE. Y... ¿qué podría llevar a alguien a hacer algo tan descabellado? La pura desinformación. Así que si algún alma caritativa detecta algún error/imprecisión, por favor, que me saque de mi ignorancia. 

26 sept. 2010

El corazón (I): la bomba

Recuerdo que una vez, cuando era pequeña, una monja me castigó a copiar 200 veces “no diré tonterías en clase de religión”. Estaba contándonos que era muy importante hacerle un hueco a Jesús en nuestros corazones y a mí eso me sonó raro.  Con toda mi buena fe, le expliqué que no podíamos meternos algo en el corazón sin morirnos y que, de poner  a Jesús en algún sitio, era mejor en el estómago, que estaba acostumbrado a recibir “comida de fuera”.
Desde ese día le he tenido cierta inquina a la gente que habla del corazón como algo misterioso y romántico, el centro de las emociones. Pongamos un ejemplo: en una película, el héroe vuelve malherido y le dice al florero principal: “Yo... nunca te lo he dicho pero... te quiero con todo mi corazón”. En esta situación suelen oírse suspiros y expresiones de asco, lo que favorece que mi voz se alce en discordia y destaque en la sala: "anda, majo, pues enséñame el truco, que la eficiencia del mío está sobre un 20%"*.

Salta a la vista que el romanticismo no es mi fuerte, así que basta de preliminares y vamos al tema:

EL CORAZÓN ES UNA BOMBA




O, mejor dicho, dos. De hecho, una de las cosas que más sorprende es que siempre se  habla de corazón derecho y corazón izquierdo.
El corazón derecho bombea sangre hacia los pulmones, y el corazón izquierdo lo hace hacia el resto del cuerpo, como se puede ver en el siguiente vídeo:

La estructura del corazón es muy sencilla: tiene cuatro cámaras, dos aurículas (derecha e izquierda) y dos ventrículos (derecho e izquierdo). Están separados por un tabique y, en principio, no debería haber ninguna comunicación entre ellos. Las aurículas están separadas de los ventrículos por válvulas (tricúspide a la derecha y mitral a la izquierda), que sólo dejan pasar la sangre en un sentido: de aurícula a ventrículo.

Un corazón normal tiene este aspecto por fuera:                       


Y este por dentro:


Como todos sabemos, el corazón late. Los fenómenos que se producen desde el comienzo de un latido hasta el comienzo del siguiente conforman el ciclo cardiaco:
Acontecimientos del ciclo cardiaco para la función del ventrículo izquierdo
De momento de ese gráfico sólo nos interesan las cuatro curvas superiores que representan la presión en la aorta, la presión en la aurícula (izquierda, en este caso), la presión en el ventrículo (izquierdo) y el volumen ventricular.

En el ciclo cardiaco hay un periodo de relajación (diástole) y uno de contracción (sístole), y las aurículas, ventrículos y válvulas funcionan como un mecanismo bien engrasado. 




La sangre fluye continuamente a las aurículas desde las grandes venas, y el 80% pasa directamente a los ventrículos a través de las válvulas aurículoventriculares abiertas. Cuando se contraen las aurículas, se consigue un llenado ventricular de un 20% adicional. Si las aurículas dejan de funcionar, es difícil que se note diferencia... en reposo. Los ventrículos tienen capacidad de sobra para bombear incluso sin ser cebados, pero si al paciente le da por hacer esfuerzos puede llegar a ponerse bastante malito. El mecanismo es bueno, pero no se le pueden pedir peras al olmo.

El hecho de que las aurículas estén recibiendo sangre continuamente tiene otra implicación: se van a llenar mucho durante la contracción ventricular (con las válvulas auriculoventriculares cerradas), así que cuando los ventrículos se relajen la sangre va a pasar muy rápido: esto se llama periodo de llenado rápido ventricular, y se da en el primer tercio de la diástole. Una vez haya pasado el mogollón, la sangre va a fluir muy despacio (en el tercio medio), y después va a entrar el 20% adicional durante la contracción auricular (último tercio de la diástole).

Ahora ya tenemos los ventrículos bien cargados y listos para disparar. Imaginad una jeringuilla llena de líquido que se le ha puesto un tapón en la punta. Cuando se aprieta el émbolo va a haber un periodo en el que simplemente se aumenta la presión hasta conseguir hacer saltar el tapón, pero el émbolo no se mueve. En los ventrículos esto también pasa, hasta que se consigue abrir la válvula aórtica o pulmonar, y se le llama periodo de contracción isométrica. Aumenta la tensión en el músculo, pero sin acortamiento de las fibras musculares. Una vez abierta la válvula empieza el periodo de eyección. El 70% de la sangre sale en el primer tercio del periodo, y el 30% en los dos tercios restantes. Al final de la sístole, el ventrículo se relaja y comienza otra vez el ciclo.

Las válvulas se abren y se cierran pasivamente. Se cierran cuando la sangre intenta ir hacia atrás, y se abren cuando empuja hacia delante (más o menos como las de los flotadores: si dejas de soplar, no sale el aire). Aquí un vídeo explicativo:


Cuando el médico ausculta el corazón con el fonendo, lo que oye son los ruiditos que hacen las válvulas al cerrarse, porque vibran por el cambio brusco de presión. Si algo va mal, se van a oír ruidos anormales o con una cadencia extraña.


El corazón de una persona en reposo bombea entre 4 y 6 litros de sangre por minuto. Si hace esfuerzos, puede que sea necesario que bombee varias veces esa cantidad. Esto lo puede regular el propio corazón (mecanismo de Frank Starling), y el sistema nervioso autónomo. En esta entrada sólo voy a tratar el primero, y voy a dejar el sistema nervioso autónomo para la segunda parte.


Frank y Starling dijeron que el corazón era capaz de bombear (dentro de unos límites fisiológicos) toda la sangre que le llega procedente de las venas. Cuanta más le llegue, más se va a estirar para que le quepa, y con más fuerza se va a contraer. En ese aspecto el corazón se parece a un muelle. Si ya lo decía Hooke (el de F=-k∂) "Ut tensio, sic vis" (como la extensión, así la fuerza). O, en otro ejemplo más capullo, no es lo mismo que te lanzen una sandía a la cara con una catapulta bien estirada que con una a medio gas. 

Y bueno, dejo el resto de la información para otro día, que esto ya es lo suficientemente denso.


To be continued...


*Eficiencia entendida como cociente del trabajo y la energía química total empleada.

13 jul. 2010

Crema para el sol

Un protector solar es una sustancia que se aplica sobre la piel, y puede absorber o reflejar y dispersar parte de la radiación ultravioleta del sol.

Radiación ultravioleta
¿Qué es?
Es una radiación electromagnética con longitud de onda comprendida entre los 10 y los 400 nm. Se llama así porque este rango de longitudes de onda (que no son visibles) es adyacente a lo que los humanos vemos como violeta.

Pueden diferenciarse varios subtipos según la longitud de onda.

Tomado de Wikipedia

El sol emite UVA, UVB y UVC aunque, por suerte para nosotros, la capa de ozono bloquea la mayoría de estas radiaciones (y a su vez, la radiación ultravioleta es la responsable de la formación del ozono).


La mayor parte de la radiación UV que llega a la superficie es UVA y, en menor medida, UVB

¿Cuáles son sus efectos sobre el cuerpo humano?
La radiación UV inicia la síntesis de vitamina D en la piel a partir de un derivado del colesterol. El calcitriol, la forma hormonalmente activa de la vitamina D participa en la regulación del equilibrio fosfocálcico. Y sobre esto habrá una entrada en breves: ¡He vuelto!

Silbernagl S, Despopoulus A. Fisiología, texto y atlas. 
7ª Ed. Panamericana; 2009. p.295


Aunque este efecto sea positivo y la luz ultravioleta tenga aplicaciones médicas (tratamiento de enfermedades de la piel como la psoriasis, o en casos graves de ictericia neonatal) no hay que olvidar que una exposición excesiva tiene sus riesgos. 

El primer efecto negativo sobre la piel es el eritema solar (la manera pedante de llamar a las quemaduras). Aparece enrojecimiento y, si la exposición es suficiente, ampollas. Afortunadamente, se producen dos cambios adaptativos en respuesta a la agresión: modificaciones en el color de la piel (bronceado) y engrosamiento de las capas superficiales. Es frecuente la aparición de lunares, léntigo y otras lesiones benignas. Una sobreexposición crónica puede desembocar en cáncer de piel: la radiación UV es carcinogénica.

Los principales responsables del daño directo sobre el ADN son los UVB, pero los UVA (sí, sí, eso que le da a la gente un atractivo color naranja... encima pagando) no son inofensivos. Es cierto que sus efectos biológicos son poco conocidos, pero pueden aparecer reacciones de fotosensibilidad si el paciente está en contacto con ciertas sustancias (ver tabla). Además, algunos autores asocian la dificultad para bloquear la radiación UVA mediante cremas solares con la aparente inefectividad de las mismas a la hora de reducir el riesgo de melanoma.


A la vista de los datos (aunque sin entrar en los efectos sobre los ojos y el sistema inmune) parece bastante razonable utilizar un protector solar.


Protectores solares
¿Cómo funcionan?
Podemos distinguir dos tipos de protectores solares: físicos y químicos. Los físicos (contienen óxido de zinc o dióxido de titano) también se llaman bloqueantes, porque reflejan y dispersan la radiación UV, impidiendo que alcance la piel. 

Los químicos suelen llamarse absorbentes y sus componentes (generalmente derivados del benzeno) suelen absorber mejor la radiación UVB que la UVA. 

¿Cómo se evalúa su eficacia?
El parámetro elegido es el factor de protección solar (SPF). Se define como la razón entre la mínima radiación UV necesaria para que aparezca eritema tras la aplicación de una cantidad estándar de crema, entre la necesaria para que aparezca sin crema (el valor del SPF del grosor de la capa de crema). Para simplificar: con un SPF de 15 no aparece quemadura hasta que la exposición haya sido 15 veces mayor que sin él. Cabe destacar que la cantidad de radiación recibida no depende sólo del tiempo de exposición, sino que también del momento del día. 

Como ya he comentado previamente, la radiación UVA no produce eritema, por lo que su eficacia es difícil de medir.

¿Qué se debe usar?

La OMS recomienda protectores solares que protejan tanto contra UVA como contra UVB con un SPF mayor o igual a 15. Y sentido común. No hace falta estar en la playa vuelta y vuelta a las dos de la tarde para ponerse moreno.