11 oct. 2009

Intento de química

Recuerdo que un día, cuando era pequeña, tuve un ataque de risa incontrolable mientras veía los Simpson. En escena estaba el actor secundario Bob hablando con un locutor de radio. La conversación era más o menos así:
-¿Cómo se ha tomado que lo encarcelen por intento de asesinato?
-Intento de asesinato, intento de asesinato, no tiene sentido. ¿Alguna vez ha visto a alguien a quien le hayan dado el Premio Nobel por intento de Química?

Pero Obama ha recibido el Nobel de la Paz y la broma ha perdido la gracia.

El jurado dice que se lo concede por el clima de esperanza que ha creado en la política internacional. Se deseaba un cambio en la mentalidad de la Casa Blanca desde hacía tiempo.

Ahora, viajemos hacia atrás en la historia hasta encontrar a un líder cuyo pueblo esperara como agua de mayo. Se llamaba Fernando, y le apodaban "El Deseado". Su padre, Carlos IV, junto con su amigo Godoy, había dejado entrar a tropas francesas en España (nada, nada, vamos a invadir Portugal para bloquear a Inglaterra por tierra, que en el mar nos funden, pero luego nos vamos -sonrisa inocente-).

Fernando, que conspiraba contra su padre, acabó recibiendo el trono de España después de que el pueblo se pusiera un poco chulo en el Motín de Aranjuez. Sin embargo, a nuestro amigo Napoleón no le hizo gracia el cambio de rey por lo que, con palabras persuasivas, convenció a Fernando para le devolviera el trono a su padre. Lo que no sabía Fernando es que Carlos había cedido los derechos del trono a Nappy, y se encontró con Pepe Botella como monarca de España (como dirían por ahí, Epic Fail).

Pasaron seis años, durante los que se redactó una Constitución en España y la hegemonía de Napoleón en Europa comenzó a flaquear. La imagen de Fernando en España era heroica y romántica: un rey noble, prisionero en el exilio.

Ah, pero como suele ocurrir, la realidad se impone, y es cruel. Cuando volvió a España, Fernando VII se negó a firmar la Constitución y se declaró monarca absolutista. Y lo fue durante todo su reinado, excepto durante el trienio liberal -trágala, perro- (de donde salió el himno de Riego, por cierto). No obstante, el Trieno Libereral se continuó con la Década Ominosa (para los liberales, claro), de represión brutal.

Y después llegó la Pragmática Sanción, y con ella Isabel II... gagh, mejor volvemos al presente.

Tras esta disgresión histórica, a lo que iba. Obama ha traído consigo alegría y esperanza al mundo. O eso dicen. Pero también ilusionaba la vuelta de Fernando VII, y ya veis como acabó la cosa. En mi modesta opinión, el premio tiene que darse por hechos, no por castillos en el aire.

Hm, parece que los lectores de "El Público" y el "20minutos" coinciden conmigo.








De lo malo, no es la peor opción.


7 oct. 2009

Hola, mundo: cada uno tiene sus motivos

Hola, mundo.
Siempre he querido tener un blog. Pero tengo un problema, se llama falta de constancia. No es que empiece a escribir entradas y lo deje. En absoluto. Sencillamente, no consigo reunir fuerzas para terminar una.

Entonces, ¿Qué me motiva hoy para vencer a la desidia y añadir sinsentidos a la red? Es muy simple: el enfado.

Todo empezó cuando leí esto en Microsiervos. Movida por la ira, llegué a La aldea irreductible, y tanteé el panorama.

¿Reducción del prespuesto en investigación y desarrollo?¡Horror! ¡Dolor! ¡Desgracia! ¿Acaso sufrir la LOGSE no ha sido suficiente castigo? ¡He de ver truncados todos mis sueños y esperanzas! (nota: en este blog, salvo que se indique lo contrario, el texto en cursiva expresa "pensamiento". Vale. Reconozco que pienso de una manera muy dramática).

Probablemente no sirva de nada, pero me da igual. Al menos me quedaré más tranquila.



La ciencia española no necesita tijeras. No hace falta hacer complicados análisis sociales, ni económicos, para encontrar un motivo. El porqué es mucho más visceral: un recorte de presupuesto es, sencillamente, una falta de respeto hacia el esfuerzo de los investigadores.

Como decía Goethe, no hay nada más terrible que ver la ignorancia en acción.